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 Hey nena [Rid]

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William Lovecraft
Beautiful Creatures


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Pareja Real : Rid


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MensajeTema: Hey nena [Rid]   Mar Jun 25, 2013 10:46 am

Andaba a pie, y eso no era divertido considerando que la ciudad estaba sumida en más o menos el mismo caos desde hacía varias semanas. En otras circunstancias, arriba de mi auto, no habría importado, pero resultaba que había tenido que llevar mi auto al taller mecánico y, como no era el único que requería ser reparado, estaban tardando bastante en devolvérmelo. Necesitaba que le colocaran de nuevo el parabrisas que Becks había atravesado con su cuerpo aquella noche extraña. Me dio un escalofrío al recordar lo ocurrido en el hospital, y decidí como hacía siempre, dejar de pensar en ello, aunque las pequeñas cicatrices en mi brazo me lo recordaban a cada momento. Al menos no me había vuelto a pasar nada así de extraño, y esperaba que no se repitiera. Aún no se lo contaba a nadie, ni a Vlad ni a los Indiana. Tal vez debería comentárselos o tal vez no, lo decidiría en el momento.

Observé a mi alrededor, contrario a lo ocurrido en el Hospital, donde la gente se había quedado congelada, acá todos parecían moverse demasiado lento o demasiado deprisa, pero al menos se movían. Y claro, eso provocaba toda clase de situaciones peligrosas: Por allá, un señor había cruzado la avenida para alcanzar un autobús, lo cual casi provoca que lo atropellen. Un par de niños cayeron al suelo luego de que un señor hablando por teléfono los empujara sin ningún miramiento. Otra señora arrastraba a su hijo pequeño que apenas podía caminar a través del montón de peatones. Y un par de taxistas más allá parecían a punto de liarse a golpes… Sí… un encantador paisaje de estrés post-terremoto aún persistía. Que encantadora era Mixtale. ”Y la gente de Mixtale… no olvidemos a la gente” agregué para mis adentros con sarcasmo al recordar a la psicópata de Lexie que se había cargado mi auto. El pensamiento perdió todo sarcasmo cuando vi a una rubia preciosa acercándose por el otro extremo de la calle. Lexie, mi auto, el caos mierdoso, las personas paralizadas y psicópatas, Becks atravesando mi parabrisas, los indiana, Vlad, todo, absolutamente todo, se borró de mi mente al verla.

Me sentí nervioso de repente, y eso sí que era algo nuevo. La chica era  una auténtica quemadura de tercer grado, pero era diferente a las otras. Era como si compararas la quemadura con fuego con una quemadura con ácido. Ella sería el ácido, una quemadura más profunda y corrosiva, imposible de apagar simplemente con agua. Incluso la gente a su alrededor parecía notarlo, porque a pesar de que tenían prisa, se apartaban al verla. O tal vez fuera por esa mirada que tenía de que era buena idea apartarte o lo lamentarías. Su ropa no dejaba mucho a la imaginación, pero precisamente por eso, la quemadura era más letal. Tenía unas piernas larguísimas, y unos tacones mortales, nunca entendería cómo conseguían las mujeres caminar con ellos pero agradecía que los hubieran inventado y ellas los usaran, o más bien, que ella los usara. No era que no hubiera más chicas guapas alrededor, pero ella tenía algo, no supe definir qué, que provocó que no pudiera quitarle los ojos de encima. Tal vez ella fuera incluso más peligrosa que Lexie, y lo normal habría sido salir pitando de ahí, pero la racionalidad y yo nunca nos hemos llevado bien, y por otro lado, era una suerte que mi auto estuviera en el taller, al menos no se desquitaría con él como había hecho la pingüino psicópata.

Ella estaba cada vez más cerca, y aunque era pleno otoño, de repente hacía demasiado calor. Carraspeé nervioso mientras continuaba caminando hacia ella, fingiendo que no la veía pero sin perderla de vista. Ella giró de pronto hacia la calle, dispuesta a cruzar. Apreté el paso, sintiéndome un poco acosador al hacerlo, y crucé junto con ella. Aún no le hablaba, pero era como un imán y no podía dejar de seguirla. Lo peor era que podía darme cuenta de que nada de esto era normal, y aún así, mis pies y mi cuerpo completo se negaban a dejar de seguirla. Llegamos al otro lado de la calle, yo siguiéndola a dos pasos de distancia. Mi quemadura de sexto grado se internó en una de las calles que no estaban tan abarrotadas de gente, y nuevamente se dispuso a cruzar la calle. Sin embargo, el chirrido de las llantas sobre el asfalto me hizo voltear hacia el final de la calle y vi que un conductor conducía como desenfrenado haciendo sonar el claxon, seguro se le habían jodido los frenos. La chica rubia traía audífonos, pero aún así era increíble que no escuchara el ruido. Y si ella no se detenía…
Maldije y me lancé de lleno a detenerla por el hombro, ella giró hacia mí y me apresuré a abrazarla contra mi pecho mientras retrocedíamos. Justo a tiempo, porque entonces el automóvil fuera de control pasó justo por donde ella había estado hacía unos segundos. Mi corazón latía fuertemente, no supe si por la impresión de lo ocurrido o porque la tenía entre mis brazos, los cuáles no parecían cooperar mucho para soltarla. Me costó un gran esfuerzo hacerlo, pero lo hice y tuve que llevar mis manos a los bolsillos de mi pantalón o no podría contenerme. Vale, mis amigos dicen que suelo pensar muy hormonalmente, pero estas reacciones eran definitivamente nuevas. Por primera vez me importaba realmente lo que otra persona pudiera pensar de mí. Si Vlad estuviera ahí seguro se cagaba de la risa al verme Hey, ¿estás bien nena? pregunté y entonces caí en la cuenta de cómo la había llamado… ¿Nena? Nunca le había dicho así a ninguna chica, ni siquiera sabía porque la palabra se había escapado de entre mis labios, pero ahí estaba, y ya era tarde para retirarla. Y aunque la palabra parecía ser perfecta para ella, no parecía hacerle mucha gracia aquel apelativo. Le sonreí esperando que me devolviera la sonrisa y justo entonces comenzó a llover. Me quité la chaqueta y se la extendí para que se cubriera antes de darme cuenta de lo que estaba haciendo… ¿Pero qué rayos me estaba pasando? Yo no era así… si se tratara de otra chica habría soltado una que otra maldición y sin miramientos, la habría tomado del brazo para arrastrarla bajo resguardo, y una vez ahí, coquetearíamos un poco y terminaríamos enrollados. Así funcionaba mi logística, nunca, pero absolutamente NUNCA, habría pensado en quitarme la única prenda de ropa que realmente podía protegerme de la lluvia para cedérsela a una chica, renunciando con ese gesto, a cualquier tipo de contacto físico posible. Esta chica era una quemadura más grave de lo que había pensado, ya que no sólo hacía arder mi piel y mi ser por completo, también había conmocionado mi cerebro. Ver sus ojos fue mi último error antes de darme cuenta de que estaba jodido y sin remedio posible.
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MensajeTema: Re: Hey nena [Rid]   Vie Sep 06, 2013 9:35 pm




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Hey nena [Rid]

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