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 Dos días después... (Vlad)

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Lyanna Dwight
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MensajeTema: Dos días después... (Vlad)   Jue Jun 27, 2013 3:56 pm

No tenía nada de particular ese día, me lo repetí mil veces. La misma rutina de un lunes por la mañana, las mismas clases, los mismos compañeros, los mismos cuchicheos a mis espaldas, las mismas caras de susto cuando me quedaba viendo fijamente a alguien… todo era exactamente como los demás lunes, pero a la vez no lo era. Y por más que yo intentara convencerme de lo contrario, todo me parecía… diferente. Para empezar, estaba más ocupada en buscar a Vlad que en aterrorizar a mis compañeros, algo que siempre había considerado divertido y como un básico para empezar bien la semana. El lunes pasado había hecho llorar a una porrista sólo porque me le quedé viendo fijamente por cinco minutos y le había dicho con voz agresiva que se quitara de mi camino. Pero hoy no tenía ganas de hacerlo, no cuando apenas dos días antes habían ocurrido cosas tales que habían alterado un poco mi perspectiva de la vida. La impresión de quedarme encerrada en la biblioteca y todo lo que ocurrió ahí dentro aún estaba demasiado fresca en mi memoria como para no sentir un poco de empatía hacia los demás. “Pero no tienten a la suerte” pensé cuando las porristas comenzaron a notar que no les prestaba atención y se volvieron un poco más insolentes al hablar sobre mí. Las ignoré. Estaba convencida de que incluso si ésta no fuera mi vida, si no la de alguien más, y yo tuviera cualquier otra, la antipatía entre las porristas y yo sería siendo tan certera como que el sol sale por el oriente.

Pasé por el pasillo donde estaba el casillero de Vlad pero tampoco estaba ahí. Llevaba todo el día buscándolo sin obtener resultado. Él y yo no compartíamos clases, y nuestros encuentros en la escuela eran más bien esporádicos, ahora que nos hablábamos no sabía que tan esporádicos seguirían siendo. A decir verdad, aún no sabía si sería bueno o malo que Vlad y yo retomáramos nuestra amistad. Creía en la sinceridad de sus intenciones, pero ahora, con los cuchicheos rodeándome, volví a sentirme insegura al respecto. No quería convertirlo en un marginado sólo por hablarme, y estaba segura de que si escuchaba algún rumor absurdo sobre él, yo no reaccionaría de buena manera. Suspiré dando un vistazo a la cafetería sólo para descubrir que, aunque era hora del almuerzo, él tampoco estaba ahí. Comenzaba a preguntarme si habría faltado cuando unos compañeros pasaron diciendo que la selección de bascketball estaba entrenando porque se acercaba un partido importante. Vlad sin duda estaba en las canchas. No era que estuvieran muy lejos, pero tampoco era como si haber hecho las paces significara que yo me fuera a ir a sentar en las gradas para apoyarlo. La idea de mí misma sentada entre mis compañeros mientras gritaba junto a ellos “¡Vamos Vlad! ¡Tú puedes!” me provocaba arcadas. Además, eso definitivamente colocaría a Vlad como blanco de extraños rumores.

Salí al patio sin ánimos de comer, pero mordisqueando mi sándwich mientras caminaba. No tenía por costumbre sentarme en la cafetería, siempre llena de gente ruidosa o algún bromista malogrado que intentaba lucirse con una guerra de comida. Yo prefería sentarme afuera, donde podía disfrutar del casi silencio y la casi soledad, algo que me era más que necesario en ese momento para pensar por enésima vez los pros y contras de mi renovada amistad con Vlad. O más bien, de lo que sentía estando cerca de él y lo que sentía estando lejos de él. No había podido pasar un minuto en todo el domingo sin que pensara en él, y sábado y domingo, al irme a dormir, había tenido esos sueños que por algún motivo, mi mente relacionaba con él. Hoy había despertado luego de soñar que besaba a alguien, aunque eso le hacía daño porque no podíamos estar juntos. Superada la primer impresión que siempre me dejaban esos sueños, mi primer pensamiento había sido para Vlad, y aunque no quería verme tan desesperada por hablarle, lo estaba. Al llegar a la escuela lo primero que había hecho era buscarle, y había estado ocupada en eso todo el día. Quería verlo y comprobar que estaba bien, que luego de lo ocurrido el sábado no le había pasado nada malo, que había regresado bien a casa, que había leído narraciones extraordinarias, y que decididamente hablaría conmigo al respecto como hacíamos en los viejos tiempos. O al menos esos eran los pretextos que me decía a mí misma, yo sabía de sobra que simple y sencillamente quería verlo y escuchar su voz, sin importar el tema que abordáramos. Algo que lamentablemente, parecía que no iba a ocurrir ese día. Me detuve al llegar a los escalones que conducían al edificio de ciencias, un lugar por el que no solía pasar mucha gente. Me senté y comencé a beber de mi jugo de manzana. Todos aquellos que difundían rumores sobre mí sin duda se decepcionarían al ver que mi almuerzo no consistía en niños recién nacidos y sangre. Observé mi reloj y vi que el receso estaba por terminar. Faltaban aún dos sesiones de biología antes de que saliera, pero no tenía interés alguno en entrar a clases. Así que me quedé ahí sentada sin preocuparme mucho por si me pondrían falta o no. El no haber encontrado a Vladimir me había puesto de malas. Porque incluso si iba a buscarlo en ese momento, habría demasiada gente alrededor y no podría conversar con él sin que al menos 20 pares de ojos nos observaran fijamente.

Me puse de pie, debatiéndome entre ir y buscarlo a pesar de todo o simplemente dar media vuelta, ir al estacionamiento y largarme. Tal vez, sólo tal vez, podría pasar por su casa por la tarde… pero entonces caí en la cuenta de que no sabía si trabajaba o no. ¡Qué complicado era todo! Recogí mi basura y me dirigí a un basurero cercano, maldiciendo por no poder tomar una decisión, y ese mismo sentimiento me hizo dar media vuelta y avanzar a zancadas al estacionamiento. Si lo pensaba por más tiempo me quedaría en la escuela e iría a buscarlo, y no soportaría tener que verlo y no poder hablar con él, porque ya tenía más que claro que no quería convertirlo en el blanco de rumores. Eso a él no le importaría, me saludaría como si nada, sin pensar en las consecuencias. Prefería evitar eso el mayor tiempo posible. Dos zancadas más y estaba junto a mi auto. Extraje las llaves de mi mochila y me dispuse a irme, pero las llaves se cayeron al suelo y antes de que pudiera recogerlas, una mano estaba extendiéndomelas ya. La mano de la persona que llevaba todo el maldito día buscando y que ahora que había renunciado a buscar, decidía materializarse frente a mis ojos. No estaba precisamente de buen humor, pero algo se agitó en mi interior al verlo… algo parecido a la felicidad. Observé a Vlad y el impulso de sonreír como idiota apenas pude contenerlo. Debía de venir de su entrenamiento. Al punto olvidé todas las preguntas que había querido hacerle y sólo pude soltar un ¿No deberías estar en clase?. Tomé mis llaves de su mano, sintiendo esa rara corriente entre nosotros, lo cuál demostró que no había sido cosa de un día solamente. El sábado habían pasado cosas extrañas, pero al menos lo de la corriente parecía ser algo natural. Dejé que mi mano continuara tocando la suya, olvidando por un momento donde estábamos y que alguien podía vernos. Sólo podía pensar en lo que se sentía tocarlo, y que con cada segundo que pasaba, la corriente se intensificaba. Las imágenes de mi sueño regresaron a mi mente, pero al observar el rostro de Vlad él no parecía estar sufriendo, sólo parecía confundido. Algo definitivamente raro nos estaba pasando.
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Vladimir Jordan
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MensajeTema: Re: Dos días después... (Vlad)   Miér Jul 10, 2013 10:12 am

Llevaba cinco minutos de retraso. Como siempre, llegaría tarde. Creo que ya ni les importaba, cuando se adaptaban a algo o ha hacer algo no cambiaba. O tal vez estaban cansados de darme amonestaciones que no cumplía. Lamentable para ellos yo debía seguir con mi deber en el equipo y no puedo faltar; así que entre estar en un salón muerto de aburrimiento y el entrenamiento, ganaba lo segundo por diferentes medios. En realidad darme los papeles para detención solo eran una colección que llevaba en la mochila, no pisaba a menudo aquel salón.

Pase por el estacionamiento saludando al guardia. Como última novedad comía una dona azucarada, en vez de la habitualmente dona con chocolate y chispas. Lo seguía hasta entrar al edificio. Como era tarde,ya todos estaban en sus salones correspondientes. Corrí a mi clase, e interrumpí una presentación que estaban dando. Me senté al final, con el resto de los chicos del equipo que compartían clase conmigo y fingí que hacía apuntes. Por supuesto, no escribía nada. Solo no quería ser molestado.

Como había llegado tarde no tuve tener tiempo de saludar a Lyanna antes. Era el primer lunes que nos encontraríamos en la escuela y la idea de que nos viéramos antes me había llenado la cabeza durante la noche. Pero al parecer mis deseos no iban a la par de las horas de sueño de mi cuerpo. La situación de levantarme tarde era a causa de acostarme tarde con mis deberes. Eso no pasaría si no tuviera trabajo, pero sin trabajo, no habría muchas formas de sobrevivir en la casa. No se trataba solo de Alyson o de mi, estaban el bebé y mis abuelos. Así que no podía dejarlo. Por tanto seguiría levantándome tarde si no conseguía a dormir mas. Y aunque me hubiera gustado que hoy no fuera así, se había dado.

Pero al finalizar la clase, intente buscarla entre el pasillo. Quería saludarle y demostrar que todo lo que había dicho antes,sobre recuperar nuestra amistad, era de forma sincera. Yo no me preocupaba por los comentarios que venían de ella, porque a diferencia del resto, sabía diferencia la fantasía de la realidad. Lyanna no era ninguna come niños o vampiro chupa-sangre de vírgenes, y si lo fuera, era la vampiro, bruja, rara mas linda del instituto...

Oh. Me detuve en mi casillero analizando lo que acababa de pensar. Yo sabía que no era el único que lo pensaba. Ese porte de rebelde atraía a mas de uno, pero no solo fue la idea lo que me hizo detenerme. Fue el pensar en ese breve instante en que nos rozamos las manos en la biblioteca y todo mi cuerpo reacciono de forma cálida..vivaz y electrizante por ese acto. Era algo que me gustaba pensar, porque resultaba único. Pero no quería pensar que aceleraba algo que no estaba pasando o me estaba haciendo ideas sobre una situación que no iban para ninguna parte. Estabamos volviendo a hacer amigos, no quería que terminara alejada porque veía alguna presión de mi parte.

Tomé mi libro de matemáticas, tan rápido como pude, y salí a la siguiente clase con ello en mente. Debía hacer las cosas bien con Lyanna. Recuperar su amistad significaba mucho para mi. Me hacía estar de buen humor porque en algún momento nos encontraríamos de frente y hablaríamos de cualquier cosa. No importaba que, sé que lo que dijera iba a ser algo que no escucharía de alguien mas. O bien que no me importaba escuchar en alguien mas.

Pero por alguna razón no la vi en los próximos cambios de clases. Antes tampoco solía verla a menudo. Recordaba verla solo un par de veces y luego pasaban días sin que eso pasara. Como si desapareciera de mi vista. Digo, ahora era diferente, ahora la buscaba de verdad. Deseaba verla. Pero no daba con ella. Mi mayor oportunidad iba a ser a la hora de almuerzo, cuando todos los estudiantes estuvieran fuera. No iba a ser difícil localizarla. Estaría en todos lados excepto en el comedor. Eso lo sabía bien. Solo me quedaría preguntar por ella y sé que la encontraría sin problema.

Solo quedaba una clase y podría ir a buscarla. Estuve en el aula menos de diez minutos cuando entró el entrenador con algunos chicos del equipo. Había practica hoy, temprano, como toda la semana pasada. El partido del viernes era con el equipo del Internado de la ciudad y eran demasiado buenos como para tomar confianza. Ya habíamos tenido algunos juegos con ellos y sabía que el entrenado nos esforzaba como mínimo dos semanas para que jugáramos bien. Este, sin embargo, no solo era un juego cualquiera, iban a asistir personal de la universidad para observamos jugar. Era importante para quienes aplicaban a la universidad de la isla por deporte. El estrés estaba en el aire, y que yo hubiera olvidado la practica no era buena señal. Tuve que salir del aula y practicar con el equipo.

Como no fui el único que olvido la practica el equipo practicó toda la hora de almuerzo eliminando así mi oportunidad de ver a Lyanna en el receso. No quería que terminara el día sin habernos visto. Lo había planeado toda la noche anterior.

Debería hacerlos practicar toda la hora de mi clase. Juegan como nenas, pero no quiero que se mueran desnutridos.

No espere a que dijera algo mas. Ni siquiera espera por mis compañeros a ver si comerían en alguna parte. Tenía cinco minutos para encontrar a Lyanna antes de que se acabara el receso. Pase por la cafetería aunque sabía que no la encontraría ahí y camine por los pasillos. Pensé que no había venido por alguna razón cuando la vi andar hacía el estacionamiento. Corrí detrás de ella para alcanzarla. Sabía que era ella, era la única persona con ese andar y con un estilo particular para vestirse. La alcance por pura suerte. Que se le cayeran las llaves me dio oportunidad de llegar a ella antes de que subiera a su auto y tomarlas por mi propia cuenta para dárselas. Como venía en carrera estaba algo agitado, pero no fue suficiente para eliminar la oportunidad de darle una sonrisa. No era así como había pensado que nos encontraríamos, pero definitivamente era valido. Finalmente daba con ella.

Le extendí la mano para las llaves, pero ahí estuvo de nuevo. Esa sensación de estar vivo y como acto reflejo cerré la mano con la suya entre la mía. Hacía que se me agitara el corazón. Me gustaba estar así, con ese calor por que nos tocábamos. Era muy real, y no solo la una ilusión dada hace dos días atrás. Mire nuestras manos por un momento. No esperaba sacar destellos ni nada parecido, pero lo que sentía no era imaginario. Me halle acariciando su mano con mi pulgar y deje de hacerlo.

Igual tu..¿A donde vas?

Pregunte aún sin soltar su mano, no quería soltar esa corriente. Sé que ella podía sentirlo, y que reaccionaba de la misma manera. ¿para que soltar algo que simplemente te gusta? No tenía sentido, por al menos por unos segundos. Luego, estaba seguro que alguien debía romper el contacto, pasaría. Pero no sería yo.

¿Sabes? Te estuve buscando.

Me quite el bulto y lo puse sobre su auto. La mejor señal, para decirle que no estaba dispuesto a irme y dejarla partir tan fácil sin escuchar una buena razón. Sé que la escuela no era su lugar favorito para estar, pero no significaba que la dejaría por nada. No podía irse, justo cuando la encontraba.
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Lyanna Dwight
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MensajeTema: Re: Dos días después... (Vlad)   Dom Ago 11, 2013 10:05 pm

Él cerró su mano sobre la mía, un gesto que viniendo de otra persona equivaldría a llevar el brazo en cabestrillo durante dos meses después de que se lo fracturara... en el mejor de los casos y si lo hacía en un día que me sintiera benevolente. Ese día estaba de mal humor, así que la respuesta habría sido más agresiva, pero algo en Vlad logró apaciguarme, y cinco minutos después, seguíamos con nuestras manos unidas. Al parecer, esto iba a resultar más grave de lo que pensaba. Lo confirmé cuando el simple roce de su pulgar sobre mi mano pareció incrementar esa fuerza gravitacional, ese instinto primitivo, esa atracción innegable que hacía que deseara abrazarlo con fuerza y fundirme con él. Casi parecía broma que pudiéramos mantener una conversación normal. Sonreí sin tapujos cuando él dijo que yo también debería estar en clases. Pensaba largarme... pero yo soy yo y tu eres tu. La chica rebelde soy yo. El chico bueno eres tú. lo dije como broma pero sabía que era verdad. Era esa bondad en Vlad lo que me hacía respetarle y quererle tanto... aunque la posibilidad de admitir lo segundo me asustaba demasiado, implicaba admitir sentimientos que no sabía si serían correspondidos. ¿Y si sólo confundía el cariño de infancia con algo más? Pero aún así, no podía negar lo de la corriente. Algo en su mirada me confirmaba que él también lo sentía, además, él tampoco quiso retirar su mano... ¿qué se suponía que significaba eso? 


¿Sabes que tienes suerte de seguir con tu mano en su lugar? pregunté divertida para no admitir que yo también lo había estado buscando. Al menos no en ese momento. Era cansado estar con las manos en esa posición, pero me negaba a soltarlo. Di un paso hacia él, diciéndome que era para cambiar de postura y descansar el brazo, pero algo en mi subconsciente me dijo que estaba ocurriendo lo inevitable. La fuerza gravitacional estaba llevándome directo hacia él. ¿Para qué me buscabas? pregunté con curiosidad. Era una grata sorpresa saber que lo hacía, pero también me preocupó que insistiera en hacerlo a diario. Que él dijera que no le importaba bastaba para mí. Pero a mí si me importaba que lo vieran conmigo. Claro, esa discusión nunca tendría fin, así que decidí que la abordaríamos después. ¿Y qué traes en ese bulto? agregué mientras él lo colocaba sobre mi auto. Estaba más que claro. Vladimir Jordan no pensaba dejarme ir. Por otro lado, quedarnos parados en el estacionamiento era como invitar a algún prefecto a llegar y levantarnos reporte. No me importaba que me lo levantaran, pero no quería que se lo levantaran a Vlad. ¿Sabes?... en realidad creo que deberías estar en clases. musité intentando quitarle importancia para que no viera que tanto me preocupaba ese hecho. Si nos descubren aquí parados, te castigarán. eso último lo dije con tono de superioridad, como una especie de broma acerca de que lo castigarían no por estar fuera de clases, sino por estar conmigo. Algo que, en cierto modo, no parecía demasiado absurdo y me llevó a pensar en mis sueños otra vez. Tal vez sería justo decírselo... pero ¿cómo? "Soñé contigo y que casi morías por besarme" no me parecía la mejor manera, pero no existía otra forma de decirlo sin dejar de ser sincera o sonar terriblemente cursi. Pero era apremiante hacerlo... tal vez nos ayudara a comprender que era lo que nos estaba pasando. Vlad, no quiero que te metas en problemas por mí. Y antes de que repliques te propongo esto: Subes conmigo al auto y continuamos esta conversación en otro lado o te veo saliendo de clases. sugerí sabiendo que, cualquiera que fuera su respuesta, tendría que soltar su mano. Era increíble que pudiera resultar tan obsesivo para mí pensar en ello.
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Vladimir Jordan
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MensajeTema: Re: Dos días después... (Vlad)   Mar Sep 03, 2013 10:25 pm

Estuve tentado a ser yo quien rompiera el lazo. No por deseo verdadero. Me gustaba estar así. Me hacía sentir vivo y el corazón estaba alocado. Me emocionaba y me gustaba la sensación. No debería, supongo, sentirlo así de fuerte, pero lo sentía y estaba muy difícil que quisiera apartarme. La razón por la que pensé debía hacerlo venía por ella. De pronto, una burbuja de emoción se exploto y dirigí la mirada hacía nuestras manos. ¿Acaso ella no se emocionaba también? Solté un poco el gesto pensando que a eso venía su comentario. Me estaba excediendo en la confianza y apenas habíamos comenzando a renovar nuestra amistad, pero no pude soltarle. Por el contrario, cuando la vi dar un paso al frente, apreté un poco mas el agarre. Fue instantáneo. Se acercó y busque fuerzas en ella misma para calmarme.

Ahí estaba esa emoción inevitable que me decía que Lyanna no me era indiferente. Yo tampoco se lo era. Estaba esa tensión respirándose en el aire. Lograba colocar todo en otra dimensión y creaba un espacio sumamente intimo. Justo ahora, solo eramos nosotros y no había mas mundo detrás. Sé que era algo que no venía solo de mi. Así, inevitable, no le pude soltar. Yo también cedí un paso hacía ella quedando tan cerca que podía verle con claridad cada pestaña. Sonreí con ello.

Te buscaba para hablar contigo.

Simple, no había nada mas detrás ello. Era la verdad, y con ello incluía el "estar contigo". Quería que compartiéramos un rato. Lo había estado esperando todo el rato. Era la razón la que el día me había emocionado tanto. Todos debieron notar mis ganas de salir, pero nadie sabía que era por ella. Tampoco me importaba, solo deseaba que ella lo supiera.

Es ropa.

Sin mas tomé el bulto de nuevo. Me hubiera gustado quedarme allí, sostenidos de la mano y observándola de tan cerca que imaginaba cosas que no debía hacer. Pero en algo tenía razón, iban a castigarnos si nos quedábamos. Era mejor irnos, porque yo ya no tenía cabeza para mas clases. Mucho menos que ella no deseaba tomar otra y se iba a ir. No podía dejarle sola, y tras sostener su mano sabía que deseaba pasar mas rato con ella. No me importaba lo demás, necesitaba un rato con ella. Y si resultaba a solas, era mejor. Nadie nos molestaría.

Yo no iré a ninguna clase si tu no vas. Entendido eso ¿A dónde iremos?

Una sonrisa se escapo de mis labios. No importaba realmente el lugar. Solo le demostraba que opción había tomado. Con muchas fuerzas me hice para soltarle. El vacío de su mano llego enseguida, y pensé en volver, pero corrí hasta el otro lado del coche para que me abriera e irnos. Ya buscaría otra ocasión para sostener su mano. A donde fuera que fuéramos podía hacerlo mientras ella lo aceptara.
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Lyanna Dwight
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MensajeTema: Re: Dos días después... (Vlad)   Vie Oct 04, 2013 11:42 pm

Su respuesta me desarmó: me buscaba para hablar conmigo... algo en la mirada que intercambiamos dejó en manifiesto que ambos compartíamos ese sentimiento. No era una desesperación melosa o un intento de coqueteo banal. Era simple y llanamente admitir que ambos habíamos pasado las últimas horas esperando por este momento, sin necesidad de adornarlo con más palabras, porque las palabras posiblemente no bastarían para explicar esto que sentíamos. Sólo necesitábamos de esa corriente, prueba irrefutable de que no podíamos estar separados... al menos no en lo sucesivo, no nuevamente. 
Sonreí en respuesta a su declaración de rebeldía aceptando escaparse conmigo. Era como cuando de niños decíamos que no haríamos tal cosa si el otro no la hacía, o que no nos comeríamos la sopa si uno de los dos no quería hacerlo. Era el mismo aire de complicidad de aquel entonces, pero con sensaciones nuevas. De niña nunca me habría planteado lo atractiva que era esa sonrisa juguetona en el rostro de mi amigo, o de lo vacía que se sentía mi mano sin la suya. Ya lo había notado en la biblioteca, cómo se amoldaban perfectamente, y ahora lo había corroborado. Casi como si hubieran sido diseñadas a medida. 
Abrí el coche para subirnos y arranqué sin saber aún a donde iríamos. En realidad pensaba ir a mi casa pero ya que insistes en acompañarme no lo sé... ¿Hay algún lugar en particular al que quieras ir? pregunté pisando el acelerador a fondo mientras salía cínicamente del estacionamiento ignorando al guardia de seguridad. Él, por otro lado, no me molestaría ni me delataría por irme a esa hora o por manejar como loca. El hombre era uno más en mi club de antifans, pero también, uno de los que más fervientemente creían que en la cajuela de mi auto llevaba el cadáver de un vagabundo. Pero una cosa era que a mi me tuviera miedo y otra que fuera a permitirle ver el rostro de Vlad para que luego lo acusara, así que no disminuí la velocidad hasta que estuvimos fuera de su vista. 
Observé con el rabillo del ojo a Vlad. ¿Qué se siente ir en el auto de la más encarnizada asesina serial de Mixtale? pregunté con un tono de voz macabro, totalmente divertida con la posiblidad de averiguar que pensaba él sobre esos rumores. Sabía de sobra que no los creía, pero ansiaba ver si le divertían tanto como a mí. Y claro, buscaba un tema un poco ligero para comenzar la conversación antes de afrontar otros más serios, como por ejemplo el relicario que habíamos encontrado en la biblioteca y los sucesos ocurridos en la misma, e incluso antes de que ocurriera algo entre nosotros. Mientras avanzábamos sin rumbo, no podía quitarme la sensación de que pasara lo que pasara ese día, no habría vuelta atrás. Sólo hacía falta descubrir que tan listos estábamos para aceptar eso.
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Vladimir Jordan
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MensajeTema: Re: Dos días después... (Vlad)   Dom Oct 06, 2013 2:47 pm

Unos segundos después estábamos dentro del auto. Sentía algo de adrenalina por mi cuerpo ante los actos que estábamos haciendo. No era por faltar a clase, era mas bien, ese sentir de cómplices que me albergaba el hacerlo. Mejor aún, era la idea de saber que fuera a donde fuera que saliéramos, disfrutaríamos de la compañía del otro. Solos. Y la idea sonó un poco incomoda, porque me gustaba pensarlo, mas de lo que debía hacerlo. !Venga! Que eramos amigos y yo no podía dejar de pensar en la forma en que nos tratábamos. No podía mentir, había cierta tensión en nuestros actos. Y no solo venía por mi. Era la forma en que ambos nos comportábamos con el otro. Esa confianza de tocarnos y limitar espacio. Realmente había algo, pero no sabía como definirlo. Quizás no era momento y ella no quería. Las cosas debían darse a su tiempo.

Me puse el cinturón mientras salíamos y la mire algo alarmado por pronta aceleración. Entonces cuando bajó la velocidad, lo entendí. Lo hizo para salir de la escuela, aunque no sabía porque, igual nadie iba a detenerla de irse. El guardia no hacía mucho desde el lugar donde se encontraba. Cuando la velocidad ya fue normal, quite la mirada de su rostro. No era saludable quedar viéndola con tanto exceso. Iba a terminar de molestarle porque me perdía con facilidad en sus gestos y en su mirada. Me quedaba como un idiota estudiando sus facciones y eso a cualquier iba a hacerle incomodo. Puse los ojos en la carretera intentando mantenerlos ahí. Sin embargo, volví la mirada a ella cuando le escuche hablar. Una sonrisa se figuro en mi rostro y moví los hombros con diversión.

Me preocupa pensar que no me considere digno de ser una victima memorable.

Reí un poco y luego moví el rostro de un lago a otro. No podía creer muchas de las cosas que decían de ella. Tampoco creía nada, pero había algunas que se pasaban de absurdas y era divertido escucharlos. Porque sabía que nada de eso era cierto. Me resultaba muy inmaduro de muchos. Mostraba su simpleza de la vida y la incapacidad de hacerlo raro y único. Lyanna era especial y por tanto rechazada, mientras que para mi eso la hacía extremadamente interesante. Me gustaba que fuera diferente, no siguiera al resto. Además, era muy inteligente, cada conversación con ella era un deleite verdadero.

¿Será que llevas un cadáver atrás y no me has dicho? Si es el profesor Brown te ayudo a desecharlo.

Cierto era que no había ningún profesor Brown, pero le estaba siguiendo al corriente con ello. Me di cuenta por donde íbamos y le indique que girara a la izquierda.

Ahí un estacionamiento por allí para campistas. Podemos ir ahí.

Ofrecí como sugerencia. Era un lindo lugar, y en época de clases se pasaba vacío. Eran pocas las personas que iba en esta temporada, y creo que en todas, solo se iba alguna vez al año para salir de la rutina, pero no había nada especial por el que hacerlo. Ahora teníamos una razón. La tranquilidad del lugar era un buen escape.
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Lyanna Dwight
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MensajeTema: Re: Dos días después... (Vlad)   Sáb Dic 07, 2013 9:30 pm

Había tenido dos días para pensar en los sucesos de la biblioteca, y después de eso había decidido que no importaba analizarlo demasiado. ¿Qué más daba si estar con Ethan significaba quedarme atrapada, sentir cosas sin explicación, ver "fantasmas" o incluso dudar de mi salud mental? Era un precio que valía la pena pagar, porque lo que sentía estando con él era una felicidad que no se comparaba a ninguna otra. Ahora me arrepentía de mi despedida el sábado pasado, había estado demasiado confundida como para pensar con claridad, pero en ese momento, con él sentado a escasos centímetros de mí, encerrados totalmente aislados del mundo en el pequeño espacio que era mi auto, percibiendo su cercanía y su aroma, supe que no quería perderlo de nuevo. 
Sin embargo, ese anhelo era un arma de doble filo. No quería perder su amistad, pero sabía bien que el ver su sonrisa y sentir mi corazón acelerándose no tenía nada que ver con lo que se supone que sientes hacia tu mejor amigo. En especial si cada gesto o palabra de ese mejor amigo te hace sentir como si una amistad con él no fuera suficiente. Comenzaba a sentirme ambiciosa respecto a él, pero incluso si eso era malo, sólo quería disfrutar los momentos a su lado. Reí cuando dijo que no lo consideraría una víctima memorable. Memorable no, pero podrías ser mi víctima de todos modos. advertí solo por seguirle el juego. Él era una persona que sencillamente no podías olvidar. Era increíble como a pesar de los años que habíamos estado sin hablar, conservábamos esa habilidad de mantener una conversación como si apenas nos hubiéramos dejado de ver por un par de días. 
Cuando mencionó al inexistente profesor Brown enarqué mis cejas. Hablas demasiado, Jordan... si no cuidas esa lengua tuya terminarás haciéndole compañía en la cajuela... y en el fondo del océano. comenté con frialdad, imitando a la perfección a don Vito Corleone. Era como cuando de niños jugábamos a ser alguien más... curioso ver que podíamos hacerlo todavía.
Giré en la dirección que me indicaba. Alguna vez había pasado por ahí, aunque no era mi lugar favorito, al menos sabía que estaría relativamente solo y en paz por aquellos lares como para poder conversar sin interrupciones. "Solos"... en ese momento estábamos solos, pero sentí un nudo de expectación formándose en mi estómago. Era como si el auto fuera un territorio neutral, pero descendiendo de él, tendríamos que afrontar toda clase de tema. No podíamos continuar ignorando lo que ocurría cada vez que nos tocábamos, simple y sencillamente porque no podíamos evitar el tocarnos. Era como una rara adicción desarrollada entre ambos. Aquel día en la biblioteca había pensado que sólo era cosa mía, pero ahora, con la mente más despejada, algo me decía que él se sentía de la misma manera, algo que me hacía sentir aún más feliz y ansiosa. No, definitivamente no era normal pensar así de un amigo, pero no podía evitarlo. Todo en él me atraía, eso ya era un hecho innegable, aún cuando no fuera lo correcto entre amigos. Desde niños había sido así, pero ahora era una atracción más fuerte. Desde su cabello, desordenado en ese momento, hasta la suela de sus zapatillas deportivas, todo, pero absolutamente todo lo relativo a Vladimir Jordan me resultaba de lo más interesante. 
Estacioné el auto en el rincón más apartado, y el cosquilleo de anticipación se acentuó. Lo de la biblioteca había sido un encuentro casual, pero esto era totalmente consciente. Ambos habíamos decidido a ese lugar. Tal vez no era tan especial para él, pero al menos para mí, era la primera vez en años que iba con algún amigo a un lugar. Era una sensación extraña. Apagué el auto y giré mi vista hacia Vlad, hacia ese rostro entre inocente y maduro que comenzaba a escrutar con más detenimiento cada vez que lo veía. Muchas de mis compañeras lo consideraban apuesto, y de hecho, lo era, pero había algo más en él que no permitía que lo clasificaras sólo como un chico guapo. Su mirada inteligente demostraba que era alguien que valía la pena conocer, era una pena que la mayoría de mis obtusas compañeras sólo se fijaran en su atractivo rostro o en su bien formado cuerpo. Aunque, dicho sea de paso, también era digno de admirarse. Siempre me había molestado que otras chicas lo elogiaran, pero nunca había pensado que pudiera deberse a algún motivo en específico... ¿celos? Tal vez... después de todo, ellas tenían la libertad para hablarle mientras yo no la había tenido en aquel entonces. 
Carraspeé nerviosa cuando noté que lo estaba observando con demasiada fijeza y me apresuré a pasear la mirada a nuestro alrededor. No había nadie más ahí. Y eso sólo empeoró un poco el curso de mis pensamientos. Era como si en lugar de la yo racional, una yo totalmente desconocida hasta entonces, una más hormonal, sintiera deseos de simplemente lanzarse encima de su presunto mejor amigo y probar sus labios. Porque maldita mi mente, en algún punto me jugó la mala pasada de hacerme recordar esos sueños en los que besaba con desesperación a alguien.. y mi intuición me hacía sospechar que ese alguien en mis sueños, podía ser Vlad. Bajé los vidrios del auto para disimular la turbación... ¿en qué estaba pensando? No, esto no debía pasar, debía de impedir que mi imaginación fuera demasiado lejos. 
Me repuse un poco, y pude agregar con mi voz de Corleone. Estás en mis garras, Jordan, podría torturarte y descuartizarte y nadie escucharía un grito tuyo en kilómetros a la redonda. esbocé una sonrisa burlona mientras una de mis manos, desobedeciendo por completo a mi intención inicial de no tocarlo demasiado, se dirigió directo hacia su garganta fingiendo que lo ahorcaría. Claro que por el camino, mi otra mano se unió a la maniobra "juguemos a asesinar a Vlad" y antes de darme cuenta, ambas estaban casi sobre su garganta, pero alcancé a contenerlas antes de que tocaran su piel. Deberías pagar una tarifa si deseas conservar tu vida agregué antes de bajar mis manos a su puesto original, lejos de él. Pero hoy me siento generosa y te permitiré vivir sin cobrarte por ello. le guiñé un ojo para concluir la broma, al menos por ese momento. ¿Quieres quedarte aquí o bajamos? pregunté sólo para no evidenciar que me costaba trabajo apartar la vista de él, y más aún, no tocarlo. Honestamente me daba igual estar dentro o fuera, bastaba con que él estuviera conmigo, pero lo cierto era que en un espacio tan reducido, era más probable que terminara perdiendo el control.
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MensajeTema: Re: Dos días después... (Vlad)   Mar Ene 07, 2014 1:48 pm

Me resultaba demasiado sencillo seguir con el juego y la broma. Se salía tanto de mi cotidianidad que era fantástico. No ve había fijado cuán aburrido me vuelto. Y mucho mas, lo poco que hacía como un adolescente normal. Era demasiado recto y mi vida se había tornado una repetición de día tras día sin ninguna novedad. Incluso cuando nació mi sobrino Finn, pronto se volvió algo de todos los días, no de la mala manera. El chico lograba irradiar la casa con su risa y alegraba el entorno, pero me había hecho volverme monotomo. Trabajaba y estudiaba como si no hubiera tiempo para más. !Y claro que lo había! Siempre lo hubo. Y era grandioso darse cuenta. Podía hacer tantas cosas, incluso sin saltarme las clases como ahora, pero de hecho no me importaba. Estaba bien y con alguien de mi total confianza. Fuera ilógico o no, tenía una confianza ciega en Lyanna, porque entre todos a mi alrededor, sabía que ella había vuelto a mi vida, como si el tiempo no hubiera echo espacio entre nosotros.

La mire unos momentos aún riendo. Y volví la vista a la parte trasera del auto como si realmente esperara encontrar algo ahí. Me encogí de hombros al no ver nada y haciendo caso omiso si fuera una victima memorable o no. Mi desinterés era una falsa ofensa a sus palabras, aunque también era para ver el camino y ver donde se estacionaba. Entonces me fije en cuán solos nos hallábamos. Sin decir palabra recorrí con la vista todo el lugar. Nadie, ni nada a nuestro alrededor. ¿Esto era lo que hacían los adolescentes normales no? Escaparse a lugares así para no ser molestados. Entonces deje que los pensamientos volaran demasiado. Lugares así servían para un fin de cosas para los hormonados de su edad. Si ellos fuera como ellos, no tenían nada que perder. Nadie sabría de ellos o de lo que hacían. Y aunque sabía que no haríamos esas cosas, no pude evitar sentirme nervioso. En el fondo era como todos esos muchachos y los pensamientos influían demasiado en las reacciones de mi cuerpo. Ahora mismo, aunque no me atreviera a hacerlo, no podía negar que era un buen lugar para estar con Lyanna y tomar su mano de nuevo.

Incluso mas allá y no pude detener ese pensamiento con otro. Podía besarla y probaría sus labios que de pronto se habían vuelto que deseaba probar. Quería conocer su reacción. Viéndola así tan agresiva, tan distante con las personas...deseaba por ver como reaccionaria con un beso mio. De alguna manera me encontré ligeramente inclinado hacía ella. No noté el silencio por el ruido de mis propios pensamientos, pero nos habíamos quedado viendo. ¿Acaso ella estaba pensando lo mismo? No, no fue así. Ella desvió el rostro y procedió a bajar las ventanas del auto. Hice lo propio percatándome que si, realmente me había inclinado un poco hacía ella. Me maldije en silencio. ¿Cómo podía? Ella podía estar viendo al mismo amigo de siempre, y yo, por alguna razón que no encontraba explicar, me sentía atraído a ella como si fuera el lugar a donde debía ir.

Ella volvió a hablar y le mire nuevamente riendo como un idiota. ¿Porqué no dejaba de hacerlo? Me parecía tan divertida que era parte de la misma situación el que me riera. Me incline hacía tras como si deseara evitar el tacto, siendo todo lo contrario.

Que miedo.

Mascullé antes de que alejara sus manos. Volví a mi posición inicial y la escuche con atención.

Debo sentirme muy bendecido para que Lyanna Dwight me deje vivir.

Luego me encogí de hombros. Podíamos ir a donde ella se sintiera mas complacida. Me daba cuenta que no importaba donde fuera, me bastaba con tenerla a mi lado. Pero decidí que era mejor salir. No encontraba motivo para que nos quedáramos dentro del auto, la insensata idea de un lugar pequeño para nosotros, comenzaba a alterar mis pensamientos. Necesitaba espacio abierto. Además era una buena excusa para caminar y tomar su mano de nuevo sin que pareciera raro hacerlo dentro del auto.

Podemos dar una vuelta por el claro. ¿Haz venido alguna vez?

Abrí la puerta y salí para casi correr al otro lado y extenderle mi mano de nuevo.
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MensajeTema: Re: Dos días después... (Vlad)   Dom Ene 12, 2014 12:58 am

Empezaba a creer que mis opciones eran besarlo o morir deseándolo, pero entonces él consiguió detener el peligroso curso de mis pensamientos. Lo observé bajar, y mientras me liberaba del cinturón de seguridad, él terminó parado a mi lado, ofreciéndome su mano y la más encantadora de sus sonrisas. Extendí mi mano por inercia, y mis pensamientos volvieron a dispararse ante su contacto. Comenzaba a preguntarme lo que pasaría si decidiéramos llevar el contacto un poco más lejos. El tacto entre nosotros hasta entonces había sido técnicamente inocente, aún cuando yo misma dudara de que por mi parte fuera inocencia. No podía serlo cuando al sentir su mano me encontraba con la de un hombre y no con la del niño que había sido mi compañero de juegos. Un escalofrío de expectación recorrió mi columna vertebral al tiempo que bajaba del auto y me acercaba a él. Sobre nosotros, el cielo había comenzado a cerrarse y tornarse gris, pero considerando que no había llovido en los últimos días, no le presté importancia. 

Nunca he venido respondí entonces, pues lo repentino de su salida me había impedido hacerlo antes. Creí que aquí sólo venían familias y parejas cuando no suele haber nadie agregué sin pensar, pero caí en la cuenta de inmediato y comencé a reírme nerviosamente. Supongo que también vienen los amigos... añadí para disimular que la idea de ir como pareja suya no me escandalizaría en absoluto, sino que ofrecía una deliciosa gama de posibilidades que no deberíani de contemplar. ¿Y tú? ¿Vienes con frecuencia? pregunté absteniéndome de preguntar si acaso había ido a ese lugar con alguna chica, una de la que yo no me hubiera enterado, pues temí ser muy obvia sobre mi preocupación respecto a ese punto. Había rumores desde luego, Vlad no era alguien que pudiera pasar desapercibido, y más de una vez había escuchado rumores que le relacionaban con una o con otra chica, pero aunque siempre los tomé como rumores, sentí una punzada de aprehensión en el estómago ante lo que pudiera responder, e inconscientemente, mi mano estrechó con más fuerza la suya. 

La corriente fluyó y fungió como una especie de sedante a mis preocupaciones. No me agradaría que hubiera una insulsa chica de por medio, en especial porque ninguna me parecía lo suficientemente buena para él, pero más allá de los celos que amenazaban con surgir y del dolor que provocaba pensar en él con alguien más, la corriente me recordaba que existía un vínculo especial entre nosotros. No era algo fácil de pasar por alto, me pregunté si bastaría con eso para que yo decidiera admitir que él me interesaba de un modo más que amistoso... ¿qué podía ser lo peor que podría suceder? Observé el sitio y la soledad del mismo me hizo concebir ideas disparatadas. Ahí podríamos hablar de cualquier tema y nadie se enteraría. Y podríamos hacer cualquier cosa también. Me mordí el labio ante el pensamiento... No era simple deseo, no era algo tan carnal y terreno como eso, pero yo ya no era ninguna niña y, para colmo, su cuerpo era un campo de gravedad que me atraía irremediablemente hacia él, hacia todo él. Como si se tratara de una atracción arrastrada desde vidas pasadas. Me costaba todo mi autocontrol no actuar de la manera decidida e irreflexiva que me caracterizaba.

Llegamos hasta el claro y a la sombra de uno de los muchos árboles frutales que había por ahí, nos sentamos hombro con hombro, tal vez más cerca que un par de amigos pero no lo suficiente como una pareja. Una distancia tan indefinida como nuestra extraña relación. ¿No tendrás alguna novia que se ponga celosa por esto o sí? pregunté por fin sin poder contener más la curiosidad y señalando nuestras manos entrelazadas y me daba cuenta de que incluso si tuviera mil novias, no había poder humano en el mundo que pudiera convencerme de soltar su mano en ese momento; aunque de su respuesta podría depender bastante como reaccionaría en lo sucesivo ante su presencia. Incliné mi cabeza en su hombro, como hacíamos cuando éramos niños y compartíamos confidencias acerca de travesuras y castigos recibidos. Porque a mí me encanta fastidiar a las personas. susurré divertida dejando que él se imaginara lo que quisiera. No había sido deliberado el apoyar mi cabeza en su hombro y terminar en esa situación, pero eso sólo comprobaba que mi cuerpo actuaba por instinto cuando él estaba cerca, como si lo reconociera como su complemento. 

Nuestros rostros estaban tan cerca que podía percibir su respiración contra la mía. Bastaría con sólo estirarme un poco, y poco más que sólo nuestras respiraciones estarían en contacto. Olvidé la pregunta en ese momento, él era mío y punto. Si había alguien más, no iba a hacer el romántico sacrificio de hacerme a un lado y amarle en silencio con tal de que fuera feliz. Iba a luchar por él. Y supe que sería capaz de besarlo en ese momento, pues la corriente se había intensificado brutalmente debido a nuestra cercanía. Me encontraba a pleno proceso de mover mi rostro hacia el suyo cuando comenzaron a caer las primeras gotas, lo cual interrumpió un beso que se quedó flotando en el aire, dejándome con la duda de si Vlad me habría correspondido o no. Aún así, esbocé una sonrisa y cerré los ojos levantando el rostro hacia el cielo para sentir la familiar caricia de la lluvia. Otros lo habrían tomado como una mala señal o habrían salido huyendo a buscar refugio, pero para mí la lluvia tenía un significado distinto. Era como una vieja amiga a la que siempre recibía con alegría, sin embargo, esta vez no estaba sola, por lo que tras disfrutar de la sensación de las primeras gotas, giré mi rostro en dirección a Vlad. ¿Quieres ir a buscar refugio? pregunté calculando que no tardaríamos mucho en llegar a mi auto. La verdad no era una lluvia peligrosa, ningún relámpago brillaba en el horizonte, sin embargo, la lluvia no tardaría en aumentar su intensidad y en convertir en lodo todo el camino.
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MensajeTema: Re: Dos días después... (Vlad)   Jue Feb 20, 2014 6:04 pm

Sonreí con ella, había algo en el aire o entre nosotros que me hacía sentir bien, incluso completo. Era una sensación fuera de lo común, lo tenía bien claro en la mente, pero no por ello era capaz de ignorar el factor que era agradable. Era extraño, porque era la sensación de que así debíamos estar sin importar el tiempo pasado, ni que hubiéramos comenzado a hablar apenas dos días antes. Era, como si todo de mi intentara convencerme que estaba bien si la miraba con las intenciones que lo hacía. Al final de cuentas, ambos habíamos cambiado mucho, y la Lyanna de ahora, era por lo menos una chica atractiva. Por no decir que todas sus otras características la hacían casi irresistible para mi. No podía dejar de verle el rostro y sentir que mi tacto por su mejilla sería muy suave; y que posiblemente mis labios silenciando los suyos formarían un beso tan intenso como ella misma.

Me costaba enormemente alejar esos pensamientos de nuestro entorno. Cada vez que nuestras manos se enlazaban volvían con mas fuerza y me costaba mucho. Lograba apaciguarlos pensando en el futuro. En uno donde sea posible la realización de mi pensamiento y por supuesto Lyanna no intentaba dejarnos solo como amigos. En parte era divertido, porque sabía que toda esta tensión no debía estar solo de mi lado. La corriente en nuestro tacto o la forma en que andábamos de la mano era al menos una prueba de que esto no era solo el ideal que me estaba formando yo solo. Había algo de ambas partes.

Vengo a veces a ejercitarme. Pero es bueno que vengamos juntos a dar una simple vuelta.

De ahí en adelante, tomados de la mano, llegamos al claro. La confianza era algo que no se perdía entre nosotros ni tampoco el continuo contacto. Comenzaba a pensar que resultaba una peligrosa adicción estar tocándola. ¿Qué pasaría cuando no me fuera suficiente tomar su mano y la insistencia de besar su boca fuera mayor? ¿Y luego que? A mi no me molestaba, pero ¿ella? No podía echar de lado su pensar. Era muy importante.

Reí en silencio con su comentario. Era una manera de dejar las cosas claras y en mi delirio personal, dejarle expuesto algo de mis propias intenciones.

No, hay ninguna Lyan. No compenetro bien con todas, no así como entre nosotros.

Esta vez fui yo quien apreté un poco su mano y me quede viendo como se enlazaban nuestros dedos. Inconscientemente comencé a acariciarle con la otra mano y a hacer círculos sobre su piel. Resulto hipnotizante porque como había pensado antes, su mejilla debía ser suave, sus manos también lo eran. Pero el momento no duró lo suficiente para que pensara que era un sueño o tuviera oportunidad de perderme en mi delirio de pensamientos. Todo era demasiado agradable para que durara por siempre, y así fue. A lo que yo considere fueron apenas minutos, sentí las primeras gotas de lluvia caer sobre mi rostro. Levanté la vista hacía el cielo, asombrado de mi poca suerte para la ocasión y negué hacía la nada como si algún ente pudiera verme.

Torné la vista hacía Lyanna que por el contrario a mi, recibía el gesto con positivismo y me hizo sonreír. La verdad no me hubiera importado mojarme bajo la lluvia con ella, pero no llevaba nada que luego pudiera dejar en su auto para no mojarlo por dentro. Siendo el mio no me hubiese importado, pero bueno....era su pertenencia.

No tenemos muchas opciones...creo que...

Iba a decir auto, pero la palabra quedo ahogada. Ahogada porque la lluvia nos cayó encima. Pude apreciar con detalle como la cortina de lluvia se avecinaba hacía nosotros. Era tan fuerte que el ruido mismo fue quién me avisó que se acercaba la parte fuerte de la lluvia cuando apenas comenzando a lloviznar donde estábamos.

Cuidado

De la mano con Lyanna traté de correr o mas bien trotar para no tropezar con alguna rama. Fue inevitable que la lluvia nos atrapara en el camino y quedamos bastante mojados para cuando llegamos al auto y le abrí la puerta para que subiera.


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MensajeTema: Re: Dos días después... (Vlad)   Dom Abr 06, 2014 12:47 pm

La lluvia se desencadenó sin más, convirtiéndose en una auténtica tormenta. Una de las que casi resultan divertidas si no existe el riesgo de que caiga un rayo sobre ti y te fulmine, especialmente, no cuando estás rodeado de árboles que pueden de un momento a otro, atraer precisamente a uno de ellos. Aun así, no podía sentirme demasiado preocupada al respecto. ¿Qué podía importar que una descarga eléctrica descendiera desde el cielo hasta nosotros cuando nuestra propia y muy personal corriente eléctrica ya estaba fluyendo a través del contacto de nuestras manos?

No podía asegurar por qué mi corazón latía tan rápido, pero casi podía apostar a que era por algo más que sólo correr bajo la lluvia, con el agua impidiéndote respirar adecuadamente por la nariz. Mi condición física tampoco era envidiable, por lo que sólo correr hasta el auto bastó para hacerme sentir cansada. Era más que eso, y lo comprendí en un vago recuerdo, más presentimiento que recuerdo, mientras me metía al auto y esperaba a que Vlad lo rodeara y me imitara. No era la primera vez. La tormenta me había hecho reflexionar. Era otra de esas ideas vagas que se negaban a mostrarse con claridad, el presentimiento casi convincente de que nos habíamos encontrado antes bajo una tormenta similar, antes de terminar ambos, totalmente empapados, en el interior del auto.

No era un recuerdo de la infancia, eso estaba claro, tampoco había ocurrido, al menos en ésta vida, pero al mismo tiempo, sabía que había ocurrido. Tal vez con otros nombres, otras circunstancias… ¿era algo que había soñado alguna vez? Podía incluso recordar vagamente como me sentía en ese entonces... confundida y molesta, pero también, incomprensiblemente feliz. Sacudí la cabeza alborotando mis rizos en un vano intento por secarlos. Una vez más, me encontraba atrapada en una situación que no alcanzaba a comprender. Es una locura... es casi como lo ocurrido en la biblioteca solté en voz alta y luego me mordí el labio arrepentida. No se suponía que lo dijera en voz alta, pero tampoco era como si tuviera caso seguir negándolo. Había algo inusual ocurriendo entre nosotros. Algo que debía ser aclarado o terminaría por definitivamente volverme loca, esta vez verdaderamente loca.

Giré en el reducido espacio que había dentro de mi auto para encararlo, y ahí estaba, incluso sin tocarnos resultaba evidente que necesitábamos hacerlo. Como si las respuestas estuvieran simplemente en el roce o contacto más leve entre nosotros. Había ocasiones en las que actuar por instinto no era malo, de hecho, me había funcionado antes. Inhalé profundamente. Él había dicho incluso que no compenetraba bien con otras chicas... ¿había un mensaje oculto en ello? Me concentré en su rostro deseando averiguarlo, era un rostro que conocía en más de un sentido, cada parpadeo, cada sonrisa y mueca, incluso cuando estaba escurriendo agua de lluvia con su cabello en un estado igual de lamentable que el mío. Apoyé una mano en el espacio entre nosotros al tiempo que mi otra mano, siempre dispuesta a golpear a quien se buscara problemas conmigo salió disparada hacia su mejilla, no con intención de abofetearle, sino para sostener su rostro. Sólo había una forma de averiguar lo que estaba ocurriendo, y había llegado el momento de dejar de evadirlo.

Mis labios se encontraron con los de él, y fue como un primer beso sin serlo realmente. No podía considerarse el primero porque no hubo movimientos torpes o incómodos. Era sencillamente como si nuestros labios adivinaran donde iban a estar los otros y se movieran en perfecta sincronía. La corriente entre nosotros aumentó y fui incapaz de pensar en nada más. El nombre que siempre aparecía en mis sueños revoloteó en mi mente. Y lo supe. Era él, era Vlad, con otro nombre. No hacía falta dormir para intentar recordar su rostro. Todo este embrollo de los sueños había estado apuntando a él, a mi mejor amigo de la infancia, al único chico que realmente apreciaba y no consideraba un completo imbécil. Lo había encontrado, ese fue el pensamiento que cruzó por mi mente mientras me separaba de él para tomar aire, pero sin despegar mi mano de su mejilla. Podía sentir mis mejillas ardiendo contra el agua que minutos antes escurría de mi cabeza al suelo. Sonreí porque no hacia falta decir nada. Fuera lo que fuera que significara, lo había encontrado. No intuía que tanta importancia tenía, pero podía percibir que la tenía. Él y yo en ese reducido espacio. No necesitaba nada más.
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Dos días después... (Vlad)

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